En mi caso, olvidarte significaba renunciar a mí mismo. Sin embargo, hace poco me llamaste, preguntando si 1999 hablaba de nosotros, te lo negué rotundamente. 
Llegué a decirte, entre risas, que lo nuestro no había sido tan importante. Pillaste la broma al instante, y te callaste, educadamente, claudicando a mi pequeña victoria. 
Luego colgaste y “ya nos veremos”. Como tiene que ser. 

Pero tampoco te mentía. Me explicaré. Aquí está todo convenientemente mezclado. Pasado, presente y me atrevería a decir que futuro, tú y otras personas. La batalla entre realidad y pura fantasía sigue en tablas. Como en aquellos tiempos, aún hoy, podría enervarte. En eso no he cambiado.
Me he hecho mayor sin haber madurado. 
Santi Balmes

En mi caso, olvidarte significaba renunciar a mí mismo. Sin embargo, hace poco me llamaste, preguntando si 1999 hablaba de nosotros, te lo negué rotundamente.
Llegué a decirte, entre risas, que lo nuestro no había sido tan importante. Pillaste la broma al instante, y te callaste, educadamente, claudicando a mi pequeña victoria.
Luego colgaste y “ya nos veremos”. Como tiene que ser.
Pero tampoco te mentía. Me explicaré. Aquí está todo convenientemente mezclado. Pasado, presente y me atrevería a decir que futuro, tú y otras personas. La batalla entre realidad y pura fantasía sigue en tablas. Como en aquellos tiempos, aún hoy, podría enervarte. En eso no he cambiado.

Me he hecho mayor sin haber madurado. 

Santi Balmes

(Source: astral-insomnia, via houstonboy)